Entre 2011 y 2013 ha crecido el número de empresas españolas que incluyen el voluntariado corporativo entre sus políticas de recursos humanos y de responsabilidad social. El Informe 2013 del Observatorio de Voluntariado Corporativo estima en casi un 12% este aumento. Sin embargo, la evolución entre 2009 y 2013 presenta un panorama un tanto estancado en cuanto a la gestión del voluntariado: siguen preocupando las mismas cuestiones y siguen apareciendo los mismos obstáculos y dificultades. Esta situación puede ser síntoma de la necesidad de dar un nuevo paso hacia un voluntariado corporativo verdaderamente estratégico, inseparable del propio negocio y de la cultura de la empresa. Este es un gran reto para quienes son responsables de su gestión en las compañías y también en las organizaciones del Tercer Sector. Entre las tareas pendientes para lograr la madurez del voluntariado corporativo están las siguientes:

1. Conocer mejor las motivaciones de los empleados para fortalecer su implicación;

2. Mejorar la eficacia y la eficiencia de las iniciativas, a través del uso de métricas adecuadas que permitan conocer todas las dimensiones del impacto de un programa de voluntariado;

3. Definir clara y explícitamente los objetivos de la estrategia y los diferentes planes de voluntariado corporativo;

4. Innovar la oferta de acciones posibles, explorando nuevas herramientas, posibilidades de la cooperación sectorial y ampliando el espectro de grupos humanos con necesidades específicas.

En definitiva, el objetivo es consolidar un estilo de gestión del voluntariado que busque la excelencia a través de la gestión innovadora y eficiente de sus recursos: las personas que integran la organización.